En Derecho de propiedad intelectual, creemos que la ley puede ser una herramienta para transformar la vida, abrir las puertas y dar voz a aquellos que a menudo son invisibles.
El año pasado, hemos hecho un compromiso que nos llena de orgullo: para apoyar a un grupo de mujeres tejedoras de Tactic, Alta Verapaz, que producen textiles tradicionales telares de cintura y para los que la venta de estos tejidos es, en la mayoría de los casos, la única fuente de ingresos para sus hogares.
La historia comenzó con Ángela Chiquín, un 23 años de edad, reconocido por la OMPI para su emprendimiento. Angela se puso en contacto con nosotros para registrar la marca colectiva KEMONELS. Cuando empezamos a trabajar con ella, descubrimos que el grupo no fue formalmente establecido, lo que nos impidió avanzar. Por lo tanto, el proyecto pasó de ser un simple registro en la creación de un Civil sin fines de lucro de la Asociación—un paso esencial para proteger su marca y abrir las puertas a nuevos programas y de los mercados.
A lo largo de este viaje, gran surgieron oportunidades: gracias a la conexión con El Quetzal, el Colectivo de los tejedores se convirtió en su principal textil proveedores, y su trabajo ya está siendo exportado a los Estados unidos. Con el apoyo de la Agencia de Cooperación alemana (GTZ), ahora se están preparando para expandirse en Europa. Pero para que todo esto sea una realidad, es necesario incorporar oficialmente como una entidad legal—una condición indispensable para acceder al apoyo y consolidación de sus oportunidades. La OMPI también ha reforzado esta urgencia, la advertencia de que sin la formalización de su asociación, Kemonels sería excluido de su programa de apoyo a los conocimientos tradicionales de las empresas.
Es por eso que, el 14 de septiembre, dimos un paso histórico: seis mujeres viajaron más de cinco horas de su comunidad a la Ciudad de Guatemala para firmar la escritura de constitución de la asociación. Fue un momento lleno de emoción y esperanza—el primer paso para llevar su arte al mundo bajo un protegido de identidad.
En Derecho de propiedad intelectual, nos brinda este apoyo pro bono, asumiendo los costes legales y administrativos, porque estamos convencidos de que los conocimientos tradicionales y el trabajo artesanal de la que merecen la misma protección que a cualquier innovación.
Agradecemos a @AmCham Guatemala, que recientemente ha incluido este caso en su programa pro bono, junto con el @Registro de la Propiedad Intelectual, y todos los aliados que hicieron posible este proceso.
Este proyecto es mucho más que un caso jurídico: es la prueba de que la ley puede ser un motor de cambio social. Significa que de pie al lado de mujeres valientes que, con la aguja, el hilo, y el telar, tejido, no sólo los textiles, pero también es posible futuro para sus familias y su comunidad.
En Derecho de propiedad intelectual, estamos comprometidos con el uso de la ley para abrir caminos y proteger a los sueños.